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Mensaje de Sri Bhagavan referente a los ataques en Mumbai (Bombay)

Posted by Oneness Ecuador on December 6, 2008 at 12:25 AM
Seeker: ¿Qué podemos hacer nosotros como individuos de cara a la violencia inhumana, al terrorismo?

Sri Bhagavan: Nos levantamos a otro dia de venganza, castigo y rencor.  La violencia y la brutalidad que nos rodean son el destructivo efecto de la fragmentacion de un individuo en contra de otro, un grupo en contra de otro, religiosamente, socialmente, culturalmente y econ?micamente.  Somos hermanos y hermanas, hijos de la misma madre, herederos del mismo destino colectivo.  Lo que le hacemos al otro, nos lo hacemos a nosotros mismos. ¿Por qué entonces nos comportamos como grupos tribales guerreros inhumanos?  ¿Cómo podemos estar cazandonos y matandonos entre nosotros? ¿No es la misma experiencia de dolor para todos? ¿No temen al miedo todos los seres vivos?  ¿Cómo podemos perpetrar violencia y dolor en el otro?  ¿Nos tomaremos hoy en dia el tiempo para enseñar a nuestros hijos que la division en nombre de lo que sea, sea sagrado o secular, es un crimen?  ¿Les diremos que somos seres humanos y no etiquetas que nos dividen?  ¿Podremos en este momento de crisis moldear sus jovenes mentes para ser ciudadanos del mundo y no necios intransigentes?

Las diferencias ideologicas son la raiz de la violencia que esta robandonos la cordura y poniendo en peligro nuestra supervivencia.   Cuando nos preocupamos por nuestra propia supervivencia individual, por al supervivencia de nuestro grupo, nuestra creencia, estamos siendo divisivos y amenazamos la supervivencia actual de todos. 
 
Echemos una profunda mirada a la verdad. La violencia y el conflicto que estamos atestiguando es una dramatizacion de la inmencionable violencia interna de la humanidad.  No somos seres individuales, separados.  Lo que nos sucede a nosotros le sucede a toda la humanidad, a toda la vida.  Fisicamente podriamos vivir aislados en nuestros hogares solitarios, viendo nuestra violencia domestica desde los ojos del mundo pero psicologicamente somos inseparables del resto de la humanidad.  Los humos venenosos de nuestra turbulencia interna se filtran a traves de la conciencia colectiva de la humanidad.   La violencia dentro de nosotros, entre padres e hijos, esposos y esposas, hermanos y hermanas, y en el trabajo es la real fuente de peligro y destruccion.
 
Que cada uno de nosotros responda con un sentido de inmediatez, de urgencia.  Que todos nosotros, el ateo y el temeroso de Dios, el campesino en el arado y la madre junto a la cuna, el burocrata y el obrero, que todos nosotros asumamos la responsabilidad por lo que esta ocurriendo alrededor de nosotros.  ¿Qué podemos hacer como individuos ahora?  ¿Qué debemos hacer como individuos ahora?
 
¿Cómo cada uno de nosotros puede estar tranquilo viendo algunos heroes y profesionales sacrificando sus vidas para proteger la seguridad de otros, mientras nosotros permanecemos como pasivos observadores viendo el drama de terror desplegendose justo ahi en frente de nuestros ojos?  Los especialistas, sean de las fuerzas armadas o los sistemas politicos, pueden aliviar el dolor del momento.  Ellos pueden remover el sintoma, pero la causa de violencia sigue ahi hirviendo dentro de nuestra conciencia.  Merodea como conflicto, como rabia suprimida, separacion y rencor dentro de cada uno de nosotros.  Hasta que este asunto sea reconocido, la violencia continuara desarrollandose en las naciones del mundo en nombre de alguna cosa u otra.  La solucion real entonces es mover nuestra atencion hacia adentro, y reconocer la violencia dentro de nosotros y darle paso a la paz.  Incluso si 10 millones entre nosotros que pertenezcan a una nacion de 1 billon alcanzan la paz, la violencia subsistir?.  Si 10 millones entran a estados elevados de conciencia, un estado de total no-violencia interna, la paz y el bienestar podrian ser posibles.  Aunque las causas de la violencia continuaran existiendo, ellas no se trasladaran hacia actos de violencia.  Somos los gatillos de la violencia o la paz.  No podremos regresar al trabajo como es normal, haciendonos a un lado de nuestro propio conflicto interno.
 
El destino de cada ser humano conocido y desconocido esta atado a nosotros.  En el crisol del terror que nos rodea, asignemonos nuevos papeles dentro de la nueva generacion de seres humanos.  Movamonos de la noche oscura de la division hacia el amanecer de la cooperacion y la unidad.  Hay luz al final del tunel.
 
-- Sri Bhagavan
 
Traducido por: Jose Alejandro Adum


 

"What can we do as individuals in the face of inhuman violence, terrorism?"

We wake up to another day's revenge, retribution and rancor . The violence and brutality that surrounds us is the result of the destructive effect of fragmentation - one individual against another, one group against another, religiously, socially, culturally and economically. We are brothers and sisters, children of the same mother, inheritors of the same collective destiny. What we do to another, we do to ourselves. Why then do we behave as though we are inhuman warring tribal factions? How can we hunt or kill another? Is not the experience of pain same for all? Do not all living beings dread fear? How then can we perpetrate violence and pain on another? Will we today take the time to teach our children that division in any name whether sacred or secular is a crime? Will we tell them that we are human beings and not labels that divide us? Will we in this moment of crisis mould their young minds to be citizens of the world and not narrow bigots?

Ideological differences are at the root of the violence that is robbing sanity and endangering survival. When we become concerned with our own individual survival, with the survival of our group, our belief, we are being divisive and threaten the actual survival of the whole.

Let us have a deeper insight into truth. The violence and conflict we are witnessing is a dramatization of the unspeakable inner violence of humanity. We are not individuals, separate. What happens to us happens to all of humanity, all of life. Physically we might live isolated in our secluded homes, screening our domestic violence from the eyes of the world but psychologically we are inseparable from the whole of mankind. The poisonous fumes of our inner turbulence seep through the collective consciousness of humanity. The violence within us, between parents and children, husbands and wives, brothers and sisters and at work is the very source of danger and destruction.

Let each one of us respond with a sense of immediacy. Let all of us, the atheist and the God fearing, the peasant at the plough and the mother beside the cradle, the office goer and the laborer, let us all own responsibility for what is happening around us. What ?can' we do as individuals now? What ?must' we as individuals do now?

How can each of us be content to see some heroes and professionals sacrificing their lives to protect the safety of others while we remain passive onlookers watching the drama of terror unfold right in front of our eyes? The specialists, whether from the armed forces or the political systems can alleviate the pain of the moment. They can remove the symptom but the cause of the violence lies simmering within our consciousness. It lurks as conflict, suppressed anger, divisiveness and spite within every one of us. Until this issue is addressed, violence would continue to unfold in the world's nations in one name or the other. The real solution therefore is to turn our attention inward, can we recognize the violence within and give way to peace. Even if 10 million among us who belong to a nation of 1 billion will get into peace, violence will subside. If 10 millions will move into a higher state of consciousness, a state of total inner non-violence, peace and wellbeing would be possible. Though the causes of violence would continue to exist, they will not translate into acts of violence. We are the triggers of violence or peace. We cannot return to business as usual without steering away from our own inner strife.

The destiny of every human being known and unknown is tied up with us. In the crucible of terror that surrounds us, let us recast ourselves into a new generation of human beings. Let us move from the dark night of division towards the dawn of co-operation and Oneness. There is light at the end of the tunnel.

--Sri Bhagavan

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